Cuando uno se sienta en su sofá preferido a ver una serie, espera que tenga una buena base que la acompañe y que a ser posible, no flojee. La realidad es que hoy en día el mundo de las series ha llegado a un nivel que propiamente dicho, se está comiendo al mejor cine. Son cada vez más, las estrellas que se están pasando a la pantalla pequeña. Hoy en día podemos disfrutar de series al más alto nivel como Game of Thrones,  que cuentan con un reparto y unos argumentos más propios del cine, que del mundo televisivo.

Los tiempos están cambiando, preferimos consumir series antes que acudir al cine, y eso se nota. De ahí el éxito que está cosechando una plataforma de pago como es Netflix, en la que texisten formas de pago tan ventajosas sobre sus competidores como ofrecer su contenido a tan sólo 3 € el mes si te pones de acuerdo con tres amigos más y pagas una cuota conjunta mensual. Gracias a esta plataforma, quien escribe. descubrió y disfrutó la que para un servidor, es la serie del verano: The Get Down.

Apadrinada nada más y nada menos que por personalidades tan importantes dentro de la escena negra como Grandmaster Flash, Kurtis Blow, Dj Kool Herc o Nas, The Get Down es un soplo de aire fresco a las llamadas series musicales. Porque The Get Down narra los inicios –y dificultades- que tuvo el Hip Hop. Un estilo musical mal visto y con muy mala fama, pero que se destilaba en las calles del Bronx y que pertenecía a esa juventud que luchaba por sus derechos ante una sociedad que empezaba a despuntar con bandas de diversa índole. Las calles de Nueva York se llenaron de rimas y letras y necesitaban un pequeño empujón, el de unas bases musicales, que dotaban a sus temas de una fuerza y una intensidad única hasta ese momento. De ahí nace el Get Down, una nueva forma de hacer música, donde lo importante no era el contenido, sino lo desechable. Ese momento en el que un tema empieza a romper, en el que sientes esa necesidad de expresarle al mundo entero tus temores, tus sentimientos y tus sueños. Es ahí, cuando el Get Down se hace más palpable y presente. Y fue ahí, cuando la cultura más urbana inundó las calles de Nueva York.

Si te gusta la música y el buen cine, no pierdas la oportunidad de visionar The Get Down.